Editorial 66

Seditorialhomei entendemos que el marketing no debe buscar solo la venta sino conseguir un cliente y fidelizarlo, y que la comunicación busca proyectar una identidad que permita a las marcas sobrevivir en un mundo donde los productos son cada mes más parecidos, los ciclos de vida más cortos y los mercados más globales, vemos que en el entorno online y todavía con más fuerza que en el tradicional, marketing y comunicación deben ir de la mano con las ventas.

Ahora tenemos mucha más información y tenemos canales de comunicación directa y feedback de los individuos que componen nuestras comunidades. El diálogo personal y las relaciones voluntarias que se producen entre marcas y consumidores en las redes sociales hacen de éstos canales el lugar ideal para comunicar, incitar, recomendar, prescribir y fidelizar. Son herramientas que se erigen frente a la escasez de capacidad de atención de los grandes medios tradicionales por la saturación de mensajes y que las empresas modernas deberían estar obligadas a usar.

Es por eso que en GrupVIVÓ estamos trabajando con muchas ganas e ilusión para presentar un nuevo proyecto global online mucho más ágil, atractivo, eficaz y ambicioso del que muy pronto iréis teniendo noticias. GrupVIVÓ

Editorial 65

editorialEsta vez sí, el nuevo impuesto sobre el azúcar en las bebidas ya es una realidad. Ahora la mejor forma de saber si algo está poniendo en riesgo nuestra salud, física o mental, va a ser comprobar que pagamos cada vez más por ello.

El alcohol no es bueno y consumirlo en exceso nos costará más que una buena resaca. Para saber lo perjudicial que es el tabaco no hay más que comprar una cajetilla, “fumar mata”, pero además nos quieren disuadir elevando el precio de la calada. Y como aún falta dinero, vamos a recaudar 200 millones de euros gravando las bebidas azucaradas, que no es por los 200 millones, que es “para combatir la obesidad”. Los bocadillos de beicon quedan exentos.

No sé qué pensará de este nuevo gravamen el Premio Cervantes 2016. Un galardón a cuyo nombre hace honor con su literatura. Eduardo Mendoza, quijotesco en su novela seria, cervantino en su escribir humorístico, creó un fantástico personaje en El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas o El tocador de señoras. Un detective innominado con un único vicio, la pepsicola. Un detective salido de un manicomio que no puede resistir su adicción y que, siempre sin un duro, ahora tendría que reducir la ingesta de lo que él califica “néctar de los dioses”. Un detective, por cierto, delgado y esmirriado.

Creen más impuestos, súbanlos, maquillen el déficit, pero dennos otra excusa para recuperar la línea.

Feliz Sant Jordi

Desde GrupVIVÓ os deseamos un Feliz Sant Jordi, el día del libro y la rosa.

 
santjordi

Editorial 64

EDITORIAL copia

Finalmente el impuesto sobre las bebidas azucaradas que quiere aprobar la Generalitat de Catalunya se ha aplazado hasta el mes de mayo. Este impuesto no afecta sólo a los refrescos más conocidos como los de cola, sino que también afecta a leches especiales (como la de avena), licores sin alcohol y por supuesto los zumos.

En un primer momento, como consumidor final y especialmente si tienes niños puede parecer algo sensato al menos para mucha gente ya que todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos pero cuando desgranas un poco más a quién y a qué productos afecta este impuesto te das cuenta que algo huele mal en todo esto.

Y es que, hablando claro, de qué sirve que cobre este impuesto para evitar que un niño no tome coca-cola si luego no lo cobro en todos los productos de bollería industrial que triplican los niveles de azúcar de un refresco. Eso sin olvidar que si quiero evitar que tome azúcar tengo la cola cero e incluso la cola cero sin cafeína. Por lo tanto se hace fácil plantearse una pregunta sencilla: ¿Este impuesto es realmente para velar por nuestra salud o para recaudar más dinero y atacar a las grandes compañías de refrescos?

A todo esto, además, hay la eterna cuestión de por qué un gobierno debe decirnos lo que podemos o no hacer con nuestras vidas. ¿Dónde empieza y dónde termina nuestra libertad para tomar decisiones por nuestra cuenta?

Nosotros les damos la libertad ahora con todo lo expuesto a tomar sus propias conclusiones. GrupVIVÓ

 

Editorial 63

EDITORIAL copiaCuando le preguntas a un niño que le gustaría ser de mayor las respuestas suelen ser siempre las mismas: astronauta, futbolista, piloto de carreras, periodista, informáticos e incluso hoy en día también hay muchos que quieren ser youtubers. Como vemos hay para todos los gustos pero hay algunos trabajos que un niño jamás dirá que quiere, como por ejemplo, repartidor.

Hoy en día el mundo del reparto y más concretamente el de nuestro sector está muy desprestigiado. Muchas horas, cargas muy pesadas y almacenes de muy difícil acceso que muchas veces se traduce en lesiones graves que hacen que una persona joven no lo vea como un oficio de futuro.

En muchas ocasiones, además, el repartidor tiene que escuchar por parte de un cliente cosas como que no entre con la carretilla porque ensucia el suelo o que no le mezcle cajas e incluso que si no lo deja donde le ha dicho no hace falta que deje el género. Todo eso sin olvidar que los clientes quieren que se les sirva a la misma hora de siempre a pesar de los días de lluvia, los controles de zonas de carga y descarga, los mercadillos y los días que hay que doblar servicios debido a alguna festividad. Todos estos aspectos hacen que cada vez cueste más encontrar personas dispuestas a aceptar estos puestos de trabajo.

Afortunadamente en el sector de la distribución hay algunas empresas que han empezado a tomar conciencia de estos problemas y han decidido que hay que volver a dignificar este oficio tan necesario para todos nosotros, distribuidores y clientes, ya que sin ellos sería imposible realizar nuestro trabajo. Empatía, ponerse en el lugar del otro y buscar soluciones para hacer este trabajo más cómodo para el repartidor deben ser prioridades indiscutibles por parte de todos.

Quién sabe, quizás dentro de unos años habrá niños que quieran ser repartidores de mayores. GrupVIVÓ 

Editorial 62

 

Dicen que ya tengo edad de jubilarme, que ha llegado el momento de dejarlo y pasar a otra cosa, de relajarme y disfrutar de una vida más cómoda y sin tantos ajetreos.

 

Pero cómo jubilarme si siento que todavía me hierve la sangre como la de un joven de veinte años que quiere comerse el mundo. Cómo dejarlo ahora que aún tengo tantas cosas que ofrecer a los demás, tantos retos por afrontar y tantas expectativas por cumplir. Ahora que soy respetado por los demás, que me he ganado ese respeto a pulso, de manera honesta y siendo siempre constante. Cómo dejarlo cuando hay tantas personas que creen en mí y quieren que siga con ellos.

 

Me hablan de jubilación pero mi mente está más lucida que nunca y en ella no hay más que nuevos proyectos e ideas por realizar, mi cuerpo está más en forma que nunca y  me pide que me prepare para un nuevo asalto y otro y otro más. Mi corazón late con más fuerza que nunca y mis piernas están preparadas para seguir recorriendo largos caminos.

 

Dicen que me jubile pero no les haré caso. Me llamo GrupVIVÓ y cumplo 65 años

 

Editorial 61

editorial

Que estamos lejos de vivir en un mundo maravilloso en el que no hay problemas de crisis, paro, corrupción, terrorismo… es evidente pero compadecernos y esperar que las cosas cambien sin hacer nada tampoco puede ser una opción.

Cada vez que nos preguntamos por qué las cosas no nos salen como queremos o cuando todo parece ir bien tal y como está deberiamos hacernos automáticamente otra reflexión: ¿estoy haciendo todo lo que puedo para cambiarlo? ¿Me conformo con esto o puedo intentar mejorar la situación?

Si eres de este tipo de personas, inconformista, valiente, curioso,  entonces eres de los nuestros.

En GrupVIVÓ jamás caemos en la autocomplaciencia y siempre buscamos mejorar para daros un mejor servicio año tras año. Todavía empachados de turrones afrontamos el nuevo año con fuerza y optimismo (y con unos quantos quilos de más)

¿Vamos juntos a por el 2017 o eres de los otros? GrupVIVÓ

 

Editorial 60

editorialTerminamos otro año más. Ya hay que ir pensando qué pedir a los reyes magos. ¿Se han parado a pensar alguna vez cómo han cambiado las preferencias a la hora de hacer la carta de regalos? De las corbatas y los calcetines o bufandas para los más mayores a fundas para la Tablet, y de los juegos de construcción o muñecas para los más pequeños a videojuegos de realidad virtual… El mundo cambia a una velocidad de vértigo pero que eso no nos haga olvidar que hay cosas que no deben cambiar nunca: Compartir estas fechas con las personas que queremos y no perder la ilusión ni las ganas de soñar nunca. Ah, y el monopoli, ese tío del sombrero y el bigote, ese no cambiará nunca por más gafas virtuales que inventen. Felices Fiestas a todos de parte de toda la plantilla de GrupVIVÓ.

Editorial 44

editorialEn nuestro sector de trabajo nuestro destinatario mayoritario es un bar. Representan un 95% de nuestros clientes y cada uno se visita un mínimo de una vez por semana y a muchos de ellos hasta dos veces semanales.

Con el tiempo con muchos crece entre las dos partes una relación muy personal y sabes a que hora es mejor pasar a verle o si está de mejor o peor humor ese día con una sola mirada. Cada cliente es un mundo en si mismo y cada uno tiene unas necesidades u otras.

En GrupVIVÓ siempre partimos de la premisa que cuando entramos al bar de un cliente entramos a su casa, a su mundo y que sólo por el echo de que nos abra sus puertas ya somos afortunados. Es por eso que como invitados que somos nos hemos de adaptar nosotros a esa persona y a sus necesidades y no al revés. No se trata de servidumbre sinó de ética personal y profesional. La confianza se gana, no cae del cielo.

Y el resultado es que la gran mayoría de clientes percive este concepto y te lo hace saber con un trato amable y cordial.

En este sector siempre hay bares que cierran y los cogen otras personas con las que poco a poco se van creando esos vínculos de nuevo. Es un cíclo al que estamos más que acostumbrados pero no por ello deja de dar pena cuando un cliente con el que tienes una relación de hace años se jubila o traspasa su local. No es por perder ventas, créanme, es por el afecto y apego que has cogido a esas personas que te han abierto las puertas de su negocio, de su casa, de su mundo y te han dejado formar parte de sus vidas.

Ya no son clientes, son mucho más que eso, son parte de ti.

A todos los que habéis formado parte de nuestra vida muchas gracias y a los que empezáis ahora, bienvenidos. GrupVIVÓ

Editorial Especial Navidad

editorial-copia¿Cuando dejamos de ver las cosas con los ojos de un niño? Todos pasamos por un momento en la vida en que , sin saber por qué, dejamos de ver a nuestros padres como héroes, empezamos a fijarnos más en las chicas o los chicos, las cosas que antes nos parecían divertidas pasan a ser demasiado infantiles o el dinero pasa a ser un motivo de preocupación y alegría.

Ese cambio es sin duda gradual pero siempre parece que llega de golpe y para los que sean padres seguro que estarán de acuerdo en que ese momento en el que escuchas la tan temida frase: los reyes magos no existen marca el fin de una etapa y da paso a otra, a ese dejar atrás la niñez.

Es evidente que no podemos vivir eternamente como Peter Pan en Nunca Jamás y que madurar es necesario para desarrollarnos en sociedad pero muchas veces dejamos perder cosas por el camino que quizás no deberían ir reñidas con el echo de crecer.

Verán, hace unos días vi un video en las redes sociales en el que le preguntaban a varias parejas adultas a qué persona, viva o muerta, elegirían para ir a cenar un día si pudieran. Unos dijeron nombres de cantantes, deportistas, en definitiva celebridades. Lo bueno del video es que seguidamente les enseñaron a esas parejas imágenes de sus hijos pequeños respondiendo a esa misma pregunta. ¿Saben cual fue su respuesta? Todos dijeron que si pudieran elegir, cenarían con sus padres o familiares. Ninguno mencionó a personas que no formaban parte de su círculo familiar.

Son estas cosas que perdemos por el camino las que no deberíamos soltar nunca. La ilusión por compartir los mejores momentos de nuestra vida con las personas que más queremos.

A medida que nos hacemos mayores la Navidad muchas veces deja de vivirse con esa alegría que tienen los niños. Empezamos a echar de menos a personas que ya no están con nosotros y eso no es malo pero nos olvidamos, sin querer, de disfrutar con esos otros que sí que permanecen con nosotros y para las que somos lo más importante de sus vidas.

¿Saben una cosa? Un servidor ya hace tiempo que pasa de los treinta pero les aseguro que una buena parte del niño que un día fue sigue ahí y es maravilloso. Se lo recomiendo. Ilusiónense, hagan tonterías, ríanse de todo y no dejen de creer nunca en los reyes magos. ¡Ellos lo ven todo!

Y para ir dando paso a la magia de la Navidad les queremos recordar que a partir de este mes en GrupVIVÓ ya disponemos de nuestro catálogo de lotes y cestas de Navidad que ofrecen una amplia variedad de posibilidades en función de cada gusto. No dudéis en consultar con vuestro comercial y solicitarle uno. GrupVIVÓ