Editorial 64

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Finalmente el impuesto sobre las bebidas azucaradas que quiere aprobar la Generalitat de Catalunya se ha aplazado hasta el mes de mayo. Este impuesto no afecta sólo a los refrescos más conocidos como los de cola, sino que también afecta a leches especiales (como la de avena), licores sin alcohol y por supuesto los zumos.

En un primer momento, como consumidor final y especialmente si tienes niños puede parecer algo sensato al menos para mucha gente ya que todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos pero cuando desgranas un poco más a quién y a qué productos afecta este impuesto te das cuenta que algo huele mal en todo esto.

Y es que, hablando claro, de qué sirve que cobre este impuesto para evitar que un niño no tome coca-cola si luego no lo cobro en todos los productos de bollería industrial que triplican los niveles de azúcar de un refresco. Eso sin olvidar que si quiero evitar que tome azúcar tengo la cola cero e incluso la cola cero sin cafeína. Por lo tanto se hace fácil plantearse una pregunta sencilla: ¿Este impuesto es realmente para velar por nuestra salud o para recaudar más dinero y atacar a las grandes compañías de refrescos?

A todo esto, además, hay la eterna cuestión de por qué un gobierno debe decirnos lo que podemos o no hacer con nuestras vidas. ¿Dónde empieza y dónde termina nuestra libertad para tomar decisiones por nuestra cuenta?

Nosotros les damos la libertad ahora con todo lo expuesto a tomar sus propias conclusiones. GrupVIVÓ

 

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